Un programa de microsubvenciones para que las cooperativas de vivienda de Canadá adopten planes más respetuosos con el medioambiente

18 Jun 2020

El impacto mediambiental es, actualmente, una de las principales prioridades de las cooperativas canadienses. El organismo federativo de las cooperativas de vivienda de Canadá, la Cooperative Housing Federation of Canada (CHF), anima a sus miembros a diseñar y poner en práctica en sus comundiades proyectos con un mayor valor medioambiental.

De acuerdo con la CHF Canada, las acciones del sector cooperativo de la vivienda podrían marcar una gran diferencia en este ámbito. Con el objetivo de compensar la emisión de gases de efecto invernadero durante los desplazamientos de sus miembros por el país, en 2016, la federación canadiense lanzó una campaña de financiación con el nombre «microsubvenciones para unas cooperativas más ecológicas». Como parte de esta iniciativa, la CHF Canada financia pequeños proyectos con un valor de entre 500 y 4000 dólares canadienses. Todas las cooperativas miembros de la CHF Canada pueden optar a esta subvención.

En 2019, la CHF Canada otorgó un total de 51 217 dólares canadienses en el marco de este programa, lo cual permitió a 21 cooperativas de todo el país iniciar pequeños proyectos que fomentan el desarrollo sostenible. Este año, la CHF Canada ya ha distribuido 38 424 dólares canadienses a 13 cooperativas de vivienda. La federación se encuentra a la espera de confirmación para poder ampliar la financiación con 77 500 dólares canadienses adicionales.

Algunos de los proyectos financiados a lo largo de los últimos años son, entre otros, jardines para polinizadores, váteres con sistemas de ahorro de agua, estaciones de carga de bicicletas eléctricas, bombas de calor, estaciones de carga solar para equipos de jardinería, depósitos de recuperación de aguas pluviales, plantación de árboles, creación de jardines colectivos y estudios de viabilidad.

Gracias a esta microsubvención de la CHF Canada, la cooperativa Corktown Co-operative Homes, de Hamilton, en Ontario, pudo desarrollar un sistema de seguridad para las bicicletas de sus miembros en ubicaciones distintas al domicilio. Del mismo modo, la cooperativa Halston Hills Co-op, una cooperativa de 90 viviendas situada en Burnaby, en la provincia canadiense de Columbia Británica, pudo sustituir el sistema de calefacción eléctrico comunitario, de 33 años de antigüedad, por una bomba de calor cinco veces más eficaz que, además, puede funcionar como aire acondicionado durante los meses de más calor.

En Scarborough, un barrio de Toronto, la Bamburgh Circle Co-operative, no solo renovó el sistema de iluminación de las zonas comunes mediante la instalación de luces LED, sino que, además, se comprometió a reciclar los dispositivos de iluminación a través de una organización que recupera material eléctrico y bombillas usadas.

Estos son solo algunos ejemplos de los proyectos respaldados por el programa de microsubvenciones para unas cooperativas más ecológicas. Desde su creación en 2016, este programa ha financiado iniciativas sostenibles en 75 cooperativas de viviendas, 13 de ellas a lo largo de este último año.

Con este programa, la CHF Canada espera poder ayudar a sus miembros a poner en práctica determinados cambios que tienen un impacto positivo en el medioambiente y que, a su vez, les permiten reducir el consumo de recursos no renovables y ahorrar gastos.

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